domingo, 5 de octubre de 2025

Por qué la fiesta y la celebración son la medicina contra el cansancio


Byung-Chul Han, un filósofo surcoreano radicado en Alemania, tiene una idea radical: el verdadero problema de nuestra época no es que nos exploten, sino que nos autoexplotamos. Su libro, La sociedad del cansancio, es un diagnóstico de por qué la depresión, el burnout (síndrome del quemado) y el TDAH son las enfermedades psíquicas más comunes hoy en día.

Del deber al poder

Según Han, la sociedad occidental ha pasado por una transformación fundamental:

Antes: La Sociedad DisciplinariaAhora: La Sociedad del Rendimiento
Se regía por el "NO PUEDES" y la prohibición.Se rige por el "YO PUEDO" y la positividad.
El sujeto era obediente (preso, alumno, paciente).El sujeto es emprendedor de sí mismo.
Sus enfermedades son causadas por la represión (el loco, el histérico).Sus enfermedades son por exceso de positividad (la depresión, el burnout).

En la sociedad de hoy, "no hay muros ni castigos que nos limiten; el único límite es nuestra propia ambición". Nos decimos a nosotros mismos: "Si otros pueden hacerlo, yo también", "Si te lo propones, lo logras", "Ríe, vive y sé feliz", "Tienes que ser fuerte", "Solo un pensamiento positivo por la mañana puede cambiar todo tu día", "Trabaja duro, sueña a lo grande" y ¡Tengo que optimizarme y ser exitoso en todo!"

Todo esto, según Han, es la trampa de la "libre explotación". Que esa mentalidad del "Tú puedes con todo" nos lleva a la autoexplotación. Y esta explotación es más eficiente y violenta que cualquier jefe externo, porque viene de dentro.

  • Explotador y explotado: Somos, paradójicamente, el amo que exige y el esclavo que obedece.

  • La ilusión de la libertad: Lo peor es que hacemos esto sintiéndonos libres. Creemos que cuanta más actividad, más libertad tendremos. Pero esta hiperactividad constante es una condena que nos lleva al colapso neuronal.

El resultado de este exceso de positividad es la depresión, que Han define como el cansancio de ser sí-mismo. Es la frustración y el agotamiento de quien se hunde por no poder cumplir con el mandato ilimitado de ser perfecto, feliz y productivo.


Recuperar la pausa y los ritos

¿Cómo salir de esta carrera autodestructiva? Han ofrece una salida filosófica: recuperar la negatividad (el no hacer) y el tiempo sublime (la fiesta y la celebración)

El valor de la inactividad y el aburrimiento

La sociedad del rendimiento desprecia el "no hacer nada" (la famosa vita contemplativa). Sin embargo, la pausa y el aburrimiento profundo son esenciales para la creatividad y el pensamiento.

La hiperactividad elimina el tiempo para la reflexión. Por eso, en lugar de la rabia (una emoción que implica una pausa reflexiva para el cambio), solo tenemos el enojo (una descarga inmediata y superficial en Twitter o en el tráfico).

Necesitamos un tiempo festivo y consagrado que rompa con la lógica de la utilidad. La celebración auténtica es el "hacer, pero nada"; una actividad que se goza por sí misma, no porque nos haga más "productivos" al día siguiente. Lo llama el tiempo sublime.

La urgencia de los ritos 

Aquí entra la idea que comentamos: la necesidad de ritos. Los ritos no son solo actos religiosos; son estructuras simbólicas que dan forma y estabilidad a nuestra vida. Los ritos son hogar en el tiempo.

Han usa esta hermosa analogía: "Los ritos son en el tiempo lo que la morada es en el espacio."

Los ritos (como las tradiciones familiares, aniversarios o incluso una rutina personal inamovible) son polos estáticos que nos permiten demorarnos. Marcan los límites y los umbrales (de niño a adulto, de soltero a casado), evitando que nuestra vida sea una sucesión caótica de eventos consumibles. Dan estabilidad y sentido. 

Un rito genuino une a las personas sin necesidad de la "comunicación" constante de las redes. Crea un sentido de pertenencia compartido y duradero. Crean comunidad.

En resumen, si te sientes agotado, no te culpes por "no poder". Han nos dice que tu cansancio es un síntoma de una sociedad que te exige poder ilimitadamente.

La clave no es "descansar para rendir mejor", sino recuperar el arte de no hacer nada y crear ritos personales o comunitarios que le den forma a tu tiempo, rompiendo con la tiranía del rendimiento. ¡Permítete la pausa, el aburrimiento y la celebración sin objetivo!

Críticas

Las críticas importantes se resumen en dos puntos: que es demasiado simple y que no ofrece soluciones reales.

Mucha gente critica a Han por simplificar demasiado la filosofía y la vida. Dicen que reduce problemas muy complejos a ideas fáciles de entender y que su estilo, con frases cortas y contundentes, parece más un diagnóstico pop que un análisis profundo.

Se le acusa de:

  • Idealizar el pasado: Suele pintar las épocas anteriores (con sus ritos y calma) como algo maravilloso, pero sin reconocer que esa "vida tranquila" era un privilegio para pocos, ignorando la pobreza o la opresión de las mayorías.
  • Ser muy categórico: Usa conceptos muy radicales que dividen la sociedad en blanco o negro, lo que, según sus críticos, no refleja la complejidad de la realidad.

Otro punto fuerte en su contra es que, aunque identifica el problema de la autoexplotación perfectamente, no nos dice cómo salir de él de manera efectiva:

  • Soluciones solitarias: Han propone cosas como la inactividad y la contemplación (el "tiempo sublime") como el escape, pero estas son acciones individuales. Sus críticos preguntan: ¿Cómo puede una persona, actuando sola, detener un sistema económico que exige rendimiento a todos?
  • Desactiva la lucha: Al decir que el enemigo está dentro de nosotros (la autoexigencia), quita el foco de las estructuras de poder. Esto, según los críticos, evita la protesta y el cambio político colectivo, dejando al lector con un diagnóstico, pero sin una vía de acción social.

En resumen: Han diagnostica la enfermedad de nuestra época, pero no da la receta para curarse de ella.

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