martes, 9 de marzo de 2010

Chimbote al 2040: el papel de los emigrantes en su desarrollo


Las migraciones, esos desplazamientos de grupos humanos que se alejan de sus residencias habituales hacia otro lugar, suelen ser vistos como un problema por los países de destino. Pero, en realidad, no lo son. Las migraciones son un fenómeno que existe desde que existe el Ser Humano, y que se da en muchas otras especies animales. Es algo que ocurre y seguirá ocurriendo más allá de nuestros deseos.

Las migraciones son el síntoma más claro de que la historia es dinámica y no estática. Son un flujo que tiene impacto en aspectos tan importantes como la seguridad internacional, los derechos humanos, la estructura social, la salud pública, la educación, la identidad nacional, los valores y la economía tanto los países de origen como de los de destino.

Estudios sobre las migraciones

La tendencia, sin embargo, es a realizar investigaciones acerca del impacto que tienen los inmigrantes en los países de destino, descuidando el estudio de los efectos en las sociedades de origen, sobre todo en las regiones de origen. Y en estas, muchas veces, se tiende a soslayar el papel que el fenómeno migratorio y la diáspora regional en el extranjero han jugado y seguirá jugando en el desarrollo de dicha región.

Basta ver el programa oficial del Fórum Chimbote Rumbo al 2040 que, organizado por el Colegio de Ingenieros del Perú, se realizó en febrero de 2010, para notar que existieron dos enormes vacíos: el desarrollo de capital social[2] y el papel de la diáspora chimbotana en el extranjero.

Migración, capital social y desarrollo están estrechamente ligados.

Y esto es especialmente delicado en tanto en Chimbote siempre ha existido un gran nivel de desarraigo y desvinculación, debido, en una primera fase, a la alta tasa de inmigrantes venidos de zonas interiores atraidos por la bonanza económica, que dificultó la formación de una identidad cultural y social; y, en una segunda etapa, por el descenso dramático de la tasa de crecimiento demográfico y la tasa negativa de inmigración que el 2007 fue de menos 0.1 %.

Chimbote: ¿tierra de inmigrantes o emigrantes?

Su fase de importador de inmigrantes (1940-1981) se dio en el marco de un crecimiento económico espectacular basado en la industria pesquera, la siderurgia y la construcción de embarcaciones, lo que atrajo miles de inmigrantes. En la actualidad, sin embargo, la tasa de crecimiento inmigratorio es negativa, de -0,1%, y su fuerza de trabajo se sustenta en la economía informal, del comercio y servicios.

Nuestra ciudad creció a un ritmo promedio de 13.5 % entre 1940 y 1961, ocasionado por el desarrollo siderúrgico y pesquero; y 9.4 % entre 1961 y 1972. La crisis de la industria pesquera significó un decaimiento del crecimiento demográfico, aunque este siguió siendo alto, de 3.4 % entre 1972 y 1981.

Desde entonces, Chimbote ha experimentado un decrecimiento demográfico sostenido convocando cada vez a menos gente hasta transformarse en un exportador neto de emigrantes. Así, en los dos periodos siguientes, 1981-1993 y 1993-2007, a la vez que el crecimiento poblacional se contrajo a 3.4 % a 1.3 % y 1.2 %, respectivamente, la tasa de crecimiento de la inmigración dio la cifra de menos 1 por ciento (- 0.1 %). No obstante el 31,1% de la población de esta ciudad es inmigrante.[3]

De lo que debemos ser conscientes es de esto: de la misma forma que en el pasado el altísimo crecimiento demográfico, las oleadas de inmigrantes y la pauperización y el desarrollo caótico de la ciudad fueron síntomas de una fugaz bonanza económica muy mal aprovechada y una pobreza extrema de capital social, de esa misma forma, en el presente y el futuro, la pobreza, la marginación, el crecimiento negativo de la inmigración y la todavía situación caótica de la ciudad son síntomas de una economía endeble y una todavía extrema pobreza de capital social. En otras palabras, la receta perfecta para la perpetuación del sub-desarrollo.

El fenómeno migratorio en Chimbote

El caso es que, con excepción de los documentos del Instituto Nacional de Estadísticas (INEI) sobre las Migraciones internas en el Perú y algunos artículos muy interesante sobre la migración peruana en Chile, no hemos encontrado estudios sobre la migración de población chimbotana, sus causas, sus formas, los vínculos que conservan con parientes y amigos, etc. Es decir, todo aquello que nos permitiría incorporar a los emigrantes chimbotanos en el desarrollo de nuestra región creando una especie de sociedad chimbotana transnacional, mecanismos de vinculación enfocados en el plan de desarrollo al 2040 y programas de apoyo a las comunidades o barrios de emisión de emigrantes, tal como lo vienen haciendo el gobierno federal de México en los Estados Unidos con un plan masivo dirigido por el IME y el gobierno regional del Junín con su programa Junín Global. La emigración puede ser un factor de co-desarrollo.

En un mundo profundamente globalizado, no podemos ignorar el papel de los emigrantes bajo riesgo de fracasar.

La encuesta

Para ello, es necesario empezar por reunir la información básica, es decir: cuándo y por qué razones emigraron, edades, sexo, ocupación, número de chimbotanos en el exterior, principales lugares de residencia, organizaciones de chimbotanos, tipo y frecuencia de vinculaciones con sus comunidades de origen, etc., es decir, un trabajo gigantesco que hemos decidido empezar hoy con nuestra Encuesta sobre las Causas y formas de la emigración de población chimbotana al extranjero.

De la misma forma como reconstruimos la historia de Chimbote a través de fotografías, cuentos y novelas, también nos toca hacerlo conociendo cuántos nos fuimos, hacia donde, cuáles son nuestros vínculos y cuán frecuentes.

Encuesta: http://www.tfaforms.com/146241

Por lo tanto, les invitamos, queridos paisanos, Chimbotanos que viven en el extranjero, a responder la Encuesta sobre las Causas y formas de la emigración de población chimbotana al extranjero, y a difundirla entre sus amigos chimbotanos en el país donde se encuentren. La encuesta es totalmente anónima y consta de sólo 16 preguntas objetivas. Mientras más respondan, más rica y fidedigna será nuestra historia y más brillante nuestro futuro.

Agradecemos desde ya a Revista Chimbote News y Out Peru por su apoyo en la difusión de esta Encuesta en línea.



[1] Chimbotano, abogado, diplomático, magíster en políticas públicas y sociedad civil, investigador independiente.

[2] El Capital Social es esa riqueza de una sociedad que radica en el grado de colaboración y confianza y solidaridad entre las personas y grupos, a partir de tres fuentes principales: la confianza mutua, la aplicación efectiva de la ley y las redes sociales.

[3] Crecimiento de la Población de Chimbote de 1940 a 2007: 4,243 hab. (1960); 59,990 hab. (1961); 160,430 hab. (1972); 216,579 hab. (1981); 282,279 hab. (1993) 334,568 hab. (2007) (Fuente: INEI)

No me llevo bien con los adultos


No me llevo bien con los adultos. Los niños son más sensatos e infinitamente más divertidos.

Los niños hablan de cosas realmente importantes, como por ejemplo, ¿a qué jugamos?

Los adultos, cuando quieren enamorarse, se citan a conversar en un café y hablan, mientras muestran sus habilidades para comportarse en la mesa y sus conocimientos de enología y etiqueta. Pretenden, lucen, actúan, exponen sus ideas, discuten, fanfarronean, e intercambian nombres, ocupación, correo electrónico, curriculum vitae, pedigree, preferencias culinarias y números de teléfonos. Y así entonces creen conocerse.

Algunos otros, los más aburridos y sicópatas, como siempre están demasiado ocupados para divertirse, cuando quieren enamorarse, buscan un match-maker cibernético que les ponen frente a unas extrañas vidrieras virtuales donde unos a otros se venden como se vende la carne, cebollas y tomates en el mercado.

Los niños, por el contrario, nunca quieren enamorarse sino que simplemente… se enamoran, porque el amor en ellos fluye naturalmente como el agua de un arroyo. Y cuando eso ocurre, el enamorarse, se instalan en cuanto pueden justo frente a los ojos de la niña que les quita el sueño y le dicen, por ejemplo, “¿te gustan los chistes?” Y así, juntos, solos o en grupo, ríen, ríen desaforadamente que hasta los mocos se les caen.

Algunos otros, los más graciosos, gritan y bailan como monos, juegan con su saliva, corretean, vociferan, juegan a las escondidas, al chicote caliente y el mata gente, aunque les digan que esos juegos son incorrectamente políticos. Si es necesario, organizan campamentos, caminatas, partidos de vóley y fulbito, fogatas, y cantan, desafinadamente, cantan… y mientras lo hacen, se conocen y, mejor aún, se re-conocen unos a otros verdadera, sencilla y profundamente.

Por eso me gustan los niños, porque saben que el amor verdadero sólo es posible hacia aquello que se re-conoce.

sábado, 13 de febrero de 2010

Aquí no se gana pero se goza

Después de vivir cinco años en los Estados Unidos, debo admitir que uno de los rasgos de la política peruana que más extraño es su capacidad para hacerme reír.

Justo cuando parecía que las campañas presidenciales estarían sazonadas por una alta dosis de aburrimiento (Ej. ¿Se imaginan un debate entre Castañeda y Humala?), Jaime Bayly y Tongo unieron fuerzas para demostrar que, de verdad, en la política peruana, puede ser que no se gane, pero se goza y hasta se aprende.

Y digo que se aprende porque los papeles que en la obra de la política peruana juegan estos dos personajes contienen datos valiosísimos de la realidad peruana, siempre que, claro está, se sepa leerlos.
Bayly, para empezar no es un payaso, o al menos no es más payaso que muchos políticos y congresistas, ni tampoco pretende representar a los candidato de los sectores populares. Su motivación no tiene nada que ver con reivindicaciones de los conos sur y norte de Lima o provincias más pobres sino que es únicamente una reivindicación del derecho a la libertad personal, en este caso, el derecho a la libertad de “armar chongo y meter vicio” allí donde el panorama luce aburrido y los protagonistas son ídolos con pies de barro fácilmente “vacilables.”
Tongo, por su lado, tampoco se ha convertido en el músico de los empresarios o, como dijo Humala, del poder económico. No. Tongo, simplemente quiere vender más de su música, ganar más dinero, aunque sin darse cuenta en la letra misma de su popular “Jaime pa’ presidente” ha dejado entrever cuál es el valor primero y último que lo motiva: la igualdad.
No por casualidad la letra de la canción dice: “Era un niño muy diferente a todos los demás, a pesar que lo tenía todo, le gustaba la igualdad.” Es decir, ¿diferente a quienes? ¿Cómo se es diferente y a la vez amante de la igualdad? Este verso de la canción es muy expresivo. Para Tongo, Jaime era diferente a todos sus compañeros de colegio y universidad, etc. a quienes no les gustaba la igualdad, es decir, que, según él, estos discriminaban o utilizaban la estructura desigual de oportunidades y resultados de la sociedad peruana para tener éxito a costa de los peruanos como él (como Tongo) y perpetuar la desigualdad.
Esto es, que resulta que la ecuación Bayly-Tongo es la mezcla de los dos valores de las relaciones humanas que ha resultado siempre tan difícil de mantener, libertad e igualdad, capitalismo y socialismo, etc.
A Bayly no le interesa Tongo ni su mundo, sino lo que el cantante pueda darle, esto es, música para sus parodias y más rating. A Tongo tampoco que le interesa Bayly, sino la publicidad que salir en El Francotirador significa. Es una asociación de intereses económicos con impacto en la esfera política similar a la que tuvieron varios artistas de la farándula peruana con Fujimori, con la diferencia de que no hay compra de conciencias, porque en este caso ninguno de ellos tiene la necesidad de ser o parecer serio, sino todo lo contrario, mientras más “chongueros” mayor es su aceptación. ¿Por qué? Por que su falta de seriedad es, precisamente, la fortaleza de ambos y lo que los asemeja.
Y no tengo que ser mago o poder leer la mente de las personas. Yo, al igual que todos los peruanos que fuimos adolescentes en los 80s y antes, fuimos fervorosos oyentes de discursos maravillosos en labios de magníficos caudillos, de izquierdas y derechas, que prometían el oro y el moro y hablaban con tanta seriedad… y les creímos. Eran los años de nuestra inocencia política cuando no conocíamos el significado de la palabra cinismo y, por ende, lo que decía el candidato, ¡tenía que ser cierto! ¡Si lo está diciendo en público!
Será por eso que Susy Díaz fue congresista y que tal vez Jaime Bayly llegue a ser presidente. Es decir, si igual se que me están mintiendo, por lo menos, diviértanme.
En todo caso, por el momento, todos ganan, menos los políticos serios sin sentido del humor: gana Bayly, gana Tongo, gana la política peruana porque la comedia “Jaime pa’ presidente” tiene el mismo efecto que los vladi-videos en tanto permite desnudar los vicios, contradicciones e hipocresías de la política peruana y de los candidatos. Y ganamos nosotros, que nos reímos a carcajadas.
A reír entonces, a gozar… mientras se aprende.